El Placer de Su Presencia, “no tiene comparación.”


Creo que una persona a la que mucho se le perdona, mucho ama… siempre y cuando esa persona se haya arrepentido de verdad.

A todos se nos ha perdonado mucho… entonces, nuestro amor por Dios debe ser proporcional a Su misericordia.

Deleitarnos en Dios es una descripción que una persona sin Cristo no puede entender, y un creyente necesita entender.

No está expresado ese deleite en pérdidas, u horas de devocional, ni en cuánto dinero da, o que sacrifica.

Ese deleite consiste en conocerlo más, en contemplarlo, en disfrutar su sabiduría, en hablarle y oírle.

Elevo mis afectos a Dios con mi lectura, y con toda herramienta (un libro, un mensaje, un amigo) que me permita entrar más y más en Su presencia: ver Su amor por mí, Su paciencia, promesas, planes, bendiciones (que no son sólo materiales).

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